Las palabras utilizadas para describir la Amazonía colombiana pueden a duras penas hacerle justicia al extraordinario lugar que quedará impreso en la memoria. El increíble tamaño del Río Amazonas, una incontenible fuente de vida, y el patrón entrecruzado de sus afluentes más pequeños que se extienden a través de la jungla, dejan una impresión imborrable.
El Amazonas es el segundo río más grande del mundo, después del Río Nilo. Su fuente de agua recibe las vertientes de cientos de ríos y arroyos que se extienden desde los Andes peruanos, al norte de la ciudad de Arequipa, los cuales representan la fuente del 20% de agua dulce en el planeta. Su recorrido abarca 6.275 km, desde la Cordillera de los Andes hasta Pará en Brasil, atravesando Iquitos (Perú), Leticia (Colombia) y Manaos (Brasil)
La ciudad de Leticia está situada en una de las orillas del Río Amazonas en el corazón de la más resplandeciente y exuberante selva de la Tierra. Una línea imaginaria se dibuja aquí sirviendo de frontera entre tres países:
Colombia, Brasil y Perú. Leticia es la capital del Departamento de Amazonas en Colombia y el puerto de llegada de vuelos provenientes de Bogotá, y de botes de Iquitos (Perú) y Manaos (Brasil), así como el punto de salida para exploraciones en el área. Fundada en 1867 como San Antonio, originalmente era un pueblo peruano hasta 1922 cuando fue cedido a Colombia y renombrado, convirtiéndose en el “Pulmón Verde” del país. Todas las expediciones para explorar la selva hacia Manaos e Iquitos zarparon desde Leticia.
En la Amazonía llueve frecuentemente, pero la estación más húmeda es entre febrero y abril. Las aguas de los ríos alcanzan sus niveles más altos desde febrero hasta comienzos de junio, haciendo ésta la mejor temporada para la observación de aves, la pesca de pirañas y pirarucú (pesca deportiva), y para ver la Victoria Amazónica, -- lirio de agua gigantesco con grandes flores moradas, pétalos blancos y hojas flotantes que puede alcanzar hasta los 2 metros de diámetro. En esta temporada, es un poco más fácil ver animales selváticos y llegar a la mayoría de los destinos en bote.
Los meses más secos son julio y agosto. Los ríos alcanzan su nivel de agua más bajo entre agosto y noviembre, cuando varias playas se crean a partir de la retirada de las aguas a las orillas del río; es entonces cuando las tortugas de río ponen sus huevos. Durante esta temporada será más cómodo explorar la zona ya que los senderos estarán menos lodosos y habrá menos mosquitos, pero muchos lugares sólo podrán ser visitados por tierra, lo que requerirá de caminatas más largas.
Numerosas comunidades indígenas viven en esta área, incluidos los Huitotos, los Yaguas y los Ticunas quienes han protegido sus tradiciones y cultura al transmitir sus prácticas de generación en generación; tal como son el conocimiento sobre plantas medicinales, la magia, las ceremonias y las aptitudes de supervivencia en la selva.
A 75 km y 2 horas en bote desde Leticia, en la parte superior del Río Amazonas, está el pueblo de Puerto Nariño, el cual es considerado la cuna de la Amazonía gracias a su ambiente natural y cultural de paz y armonía. Esta comunidad se encuentra a las orillas del Río Loretoyaco, donde los vehículos a motor de agua están prohibidos y la única manera de trasladarse es a pie
Es probable que Puerto Nariño muestre uno de los ejemplos comunitarios más puros y transparentes. La gente está profundamente involucrada con los problemas del medioambiente, la preservación de la flora y la fauna, y con vivir en un ambiente libre de smog y de contaminación. No lejos de allí se encuentra el Lago Tarapoto, cuyas aguas son consideradas un acuario natural, siendo el hogar de los delfines grises y rosados de río.
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