En la región superior del departamento de Huila, donde el río más famoso de Colombia sigue su fuente, y anidado entre las crestas central y oriental de la cordillera de los Andes se encuentra el Parque Arqueológico de San Agustín. Aquí, en este escenario montañoso, se ubica una de las reservas arqueológicas más importantes de Colombia, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995 por la UNESCO. Este pueblo pertenecía a una civilización de los escultores místicos y enigmáticos que usaron la roca volcánica para desarrollar su arte, y el silencio y la mente para inmortalizar su trabajo.
Hace aproximadamente 5000 años, llegó una de las culturas más antiguas en Latinoamérica. Su nombre continúa siendo un misterio, así como su posterior desaparición siglos antes de la llegada de los españoles. Este misterio emanó un sinfín de teorías, entre ellas la intromisión extraterrestre. El Parque Arqueológico se encuentra en las afueras del pueblo y a una altitud de 1695 m. El nombre de San Agustín tiene dos posibles fuentes, una debido a la presencia de los misioneros Agustinianos que llegaron a la región cerca del año 1600; y la segunda se relaciona con el Santo Obispo Fray Agustín de la Coruña, quien se preocupó por el abuso con el que los encomenderos locales trataban a las poblaciones indígenas locales, y emprendió la noble lucha de defenderlas. Sus actividades no lo hicieron una figura popular, por lo que fue exiliado.
El clima aquí es fresco y cómodo, durante el día la temperatura ronda los 18ºC, y durante la noche y temprano por la mañana puede bajar sustancialmente entre los 10ºC y los 12ºC.
Los meses más húmedos son abril, junio y octubre; y los más secos son enero, febrero, marzo, septiembre y diciembre. El parque cubre un área total de aproximadamente 500 km2, que incluyen el Parque Arqueológico de San Agustín, y las cercanías de Alto de los Ídolos y Alto de las Piedras.
Las comunidades que habitaban hace 5000 años el área que hoy se conoce como San Agustín, contaban con escultores expertos, diseñando y erigiendo enormes e imponentes esculturas de piedra, que transportaban hacia un terreno sagrado más alto. Aquí yacen estas estatuas en forma de pumas, serpientes, águilas cazando serpientes, guerreros buenos y malos, y mujeres dando a luz, como si nos vigilaran silenciosamente. Algunas de las estatuas fueron encontradas en su ubicación actual, y otras se movieron con el fin de protegerlas, sin embargo, permanecen tal y como fueron descubiertas, con sus intrincados detalles, desafiantes de los rigores del tiempo y aún visibles para todos.
Mientras se visitan las 130 excepcionales estatuas del parque, un silencio ensordecedor, pareciera enfatizar la importancia y santidad de este lugar, y es únicamente interrumpido por una canción de pájaro ocasional. Estas aves que abundan en las colinas de esta zona son las dueñas verdaderas de esta tierra poblada solo brevemente por el humano. Justo en la entrada del Parque se encuentra un Museo Arqueológico, que exhibe una pequeña pero organizada colección de estatuas, cerámicas, utensilios y joyería relacionada con las culturas que alguna vez habitaron esta extraordinaria tierra.
A 7 horas de viaje de San Agustín hay otra atracción arqueológica llamada Tierradentro, la cual se encuentra en la mitad del camino montaña arriba, con una altitud de poco más de 1750 msnm. Si San Agustín se conoce principalmente por sus impresionantes estatuas, entonces Tierradentro es famosa por sus cámaras de entierro. Los arqueólogos afirman que solo 100 tumbas -de este tipo-, se han encontrado en toda Latinoamérica. Este lugar fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, particularmente debido a estas galerías fúnebres subterráneas de gran tamaño, las cuales deben haber creado las culturas indígenas que habitaron la región entre el año 600 D.C. y 900 A.C.
En el mismo departamento de Huila, a 42 km de la ciudad de Neiva, está el Desierto de la Tatacoa, a veces conocido como El Valle de la Tristeza. Debe su nombre al conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada, quien lo nombró así en 1538; ‘Tatacoa’ significa “cascabel” negra o serpiente cascabel, un inofensivo reptil local de Tatacoa.
Durante el periodo precolombino esta área fue habitada por los indios Totoyoe, quienes se aliaron con los Doches y los Pijaos, y juntos compartieron esta tierra seca con tortugas, serpientes, arañas, escorpiones, águilas, lagartijas y ocelotes. Estos animales que han crecido aquí encontraron abundantes escondites en la tierra árida y entre las plantas de cactus que llegan a crecer entre 4 y 5 metros de altura. Los biólogos se refieren a esta tierra semiárida como selva tropical seca; su temperatura promedio ronda los 27ºC y se encuentra localizada entre las planicies aluviales del Río Magdalena. El clima es caliente y seco, y existe una gran variedad de cactus que crecen de la tierra roja, en un área llamada “Cuzco”; mientras que en otra área llamada “Los Hoyos”, el paisaje se ve drásticamente alterado ya que no hay piedras sino dunas de arena amarilla.
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